A vueltas con la mediación

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La reciente Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, introduce en su artículo 14 el procedimiento de mediación en los casos de controversia, siendo el perjudicado quien puede solicitar la mediación en caso de disconformidad con la oferta motivada de la compañía aseguradora o con los informes periciales complementarios realizados.

La alternativa de la Mediación, ha sido una consecuencia lógica del nuevo Código Penal que suprimió las Faltas, procedimiento por el cual se juzgaban el 80% de los accidentes de circulación. Ahora la jurisdicción competente es la civil, salvo que los hechos fueran constitutivos de delito leve.

Frente a la antigua necesidad de tener que acudir al procedimiento penal, a fin de obtener un reconocimiento por el Médico Forense que estableciera con carácter objetivo las lesiones, sanidad y secuelas del perjudicado, la nueva Ley 35/15 facilita la obtención de Informes Médicos, incluso por el Instituto de Medicina Legal (art. 7), sin necesidad de estar incursos en un procedimiento judicial, por tanto la misma Ley tenía que habilitar y regular una forma de solución extrajudicial con fuerza ejecutiva para protección de la víctima: la Mediación.

El mediador será persona objetiva, especializado en responsabilidad civil, y en la valoración del daño establecido en el Baremo, es por tanto muy capaz de considerar las posibilidades que tiene cada una de las partes de que sus pretensiones sean acogidas por un Juez, esta valoración del éxito litigioso, como dice la maldición gitana “pleitos tengas y los ganes”, coadyuva a lograr un acercamiento en las posturas entre el lesionado y la aseguradora y conseguir un acuerdo satisfactorio, rápido y ejecutivo. En realidad no difiere mucho de la negociación que se realiza en la puerta del Juzgado, antes de entrar a juicio, pero con la ventaja de conseguir el importe de la indemnización en tres meses, además el lesionado se ahorra los costes del abogado, y se evita la nada agradable experiencia de tener que pasar por los Juzgados. No obstante en el supuesto de no alcanzar el acuerdo de ambas partes, siempre queda abierta la vía judicial, por lo que el lesionado perjudicado no renuncia a nada por el hecho de optar por la mediación como fórmula para resolver el conflicto con la compañía aseguradora, y sí puede beneficiarse de los plazos más cortos y ahorrarse los costes de un procedimiento que pudiera ser innecesario.