Terminología jurídico-práctica en accidentes de circulación

Es importante, cuando uno ha sufrido un accidente de tráfico, conocer, aunque sea superficialmente, la terminología jurídica que va a ser utilizada por los tramitadores de la compañía y los abogados con los que consultemos para no perdernos en un mar de términos y cifras desconocidos en relación a la indemnización que nos puede corresponder, los términos que más vamos a escuchar son los siguientes:

En relación a la indemnización por lesiones temporales: la misma se refiere al periodo de tiempo requerido para la curación o estabilización de las lesiones sufridas, la reforma de Ley de Tráfico, en la actualización del Baremo para el Año 2016 ha modificado la terminología que venía siendo utilizada por una aún más complicada de entender: Perjuicio personal básico y perjuicio personal particular, que puede ser moderado, grave o muy grave:

  • El perjuicio personal Básico se refiere a lo que en el anterior baremo se conocía como días de curación no impeditivos y son aquello en que el lesionado está en tratamiento para la curación o estabilización de las lesiones, pero no suponen impedimento o limitación en las tareas de su autonomía o desarrollo personal.
  • El perjuicio personal Particular Moderado hace referencia a lo que anteriormente se denominaban días impeditivos y son aquellos que suponen un impedimento o limitación en parte relevante de las actividades de autonomía o desarrollo personal (normalmente se presupone cuanto existe baja laboral).
  • El perjuicio personal Particular Grave hace referencia a los que en el antiguo baremo se denominaban días de estancia hospitalaria, y supone una limitación en una parte relevante de las actividades de la vida diaria o la mayor parte de las específicas de desarrollo personal (se puede asimilar a una estancia hospitalaria en que el paciente no está totalmente limitado, sino que puede realizar movimientos y alguna actividad).
  • El perjuicio personal particular Muy Grave es una novedad en el baremos, ya que anteriormente no existía y hace referencia a la imposibilidad de realizar las actividades esenciales de la vida diaria (se puede asimilar a ingreso hospitalario en la UCI, pero también a cualquier situación que impida al lesionado moverse completamente, aunque este hospitalizado pero no en la UCI o incluso en su domicilio).

Indemnización por lesiones permanentes, las denominadas secuelas: una vez finalizado el tratamiento médico tendente a la curación de las lesiones sufridas en el siniestro, ya sea rehabilitador o quirúrgico, cabe la posibilidad de que no se haya producido la curación completa de las mismas, quedando molestias o dolores que ya no mejoran con  ningún tratamiento, estas molestias o dolores son las denominadas secuelas. En algunas ocasiones estas secuelas se sufren por un largo periodo de tiempo o incluso de por vida. En estos casos corresponde una indemnización por secuelas, cuya valoración se efectúa conforme a una puntuación que se establece en el Baremo de Tráfico. A cada lesión se le atribuye en el baremo una horquilla de puntuación, fijándose la misma en atención a la gravedad de la secuela, por ejemplo, para las algias o dolores postraumáticos se establece una horquilla de puntuación de 1 a 5 puntos, se otorgarán 5 puntos a la sintomatología más grave y 1 a la más leve, el baremo establece la cuantía concreta que se otorga a cada punto en función de la edad del lesionado.

Indemnización por lucro cesante: un nuevo término agregado al Baremo de Tráfico que anteriormente era más complicado de reclamar. Hace referencia a la cantidad de ingresos que el lesionado ha dejado de percibir como consecuencia de sus lesiones o de los daños materiales sufridos en el accidente. Por ejemplo, si alguien trabaja como taxista y por el accidente no ha podido trabajar porque su coche, su medio de trabajo, ha estado en el taller durante 30 días, este debe recibir una indemnización por todos los días que no ha podido trabajar a causa del accidente. El lucro cesante es, por tanto, una cuantía que se justifica que previsiblemente se iba a recibir pero a consecuencia del accidente no se llega a cobrar. Debemos reseñar que se puede reclamar por este medio cualquier cantidad dejada de percibir por el mero hecho de encontrarse en situación de impedimento laboral, como por ejemplo que durante la baja se perciba un porcentaje menor de sueldo del que se recibe habitualmente, estás cantidades se indemnizaban en el anterior baremo con el denominado “factor corrector”, sumaba un porcentaje a la indemnización percibida en relación a los ingresos anuales del perjudicado, sin embargo con el actual baremo el perjudicado ha de justificar las cantidades concretas dejadas de obtener.

Indemnización por daño emergente: el término se refiere a todos los gastos que la víctima deba asumir como consecuencia de sufrir el accidente,  incluyéndose las facturas de los medicamentos, de tratamiento médico, de utilización de algún medio de transporte como el taxi, para acudir al tratamiento (debiendo estar debidamente justificado para que se ha utilizado, con fechas y trayectos), el deterioro o pérdida de objetos personales, etc. Para reclamarlos se deben justificar con la documentación acreditativa de haber asumido su coste o las facturas proforma y presupuestos que justifiquen el coste de reparación o reposición de los mismos, es importante, además, conservar los objetos dañados para poder acreditar perfectamente el daño sufrido.

Reclamación previa: establece la nueva Ley de Tráfico, para poder acudir a la vía judicial, la obligatoriedad de efectuar una reclamación previa a la compañía de seguros del responsable del siniestro que debe contener todos los datos del siniestro y los informes médicos relativos al tratamiento realizado.

Oferta motivada o respuesta motivada: efectuada por el perjudicado la reclamación a la entidad aseguradora responsable del siniestro, esta está obligada a dar una respuesta en el plazo de tres meses para evitar el devengo de  los intereses que establece el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro (interés legal incrementado en un 50% durante los dos primeros años desde el accidente y el 20% a partir del segundo año). La diferencia entre la oferta y la respuesta motivada estriba en que mediante la primera se hace una o0ferta de indemnización por las lesiones de conformidad con la valoración de las mismas que realizan los servicios médicos de la compañía responsable y a través de la respuesta motivada se rechaza la reclamación, indicando los motivos de dicho rechazo (que pueden ser desde que no se consideran responsables del accidente hasta que entienden que las  lesiones no derivan del accidente).

Dada la complejidad de la terminología utilizada y de la valoración de la oferta o respuesta motivada por el perjudicado se recomienda asesorarse desde el primer momento con un abogado especialista en la materia, lo que evitará que, por desconocimiento respecto a las actuaciones que se deben llevar a cabo para que la reclamación llegue a buen puerto, la misma se complique.