Si has sufrido un atropello por tu propio vehículo, puedes ser indemnizado

El pasado 14 de septiembre la sala sexta del Tribunal de Justicia Europea ha dictado una sentencia en la que resuelve una cuestión prejudicial planteada con motivo de la negativa de una compañía de seguros portuguesa, a indemnizar al tomador y propietario del vehículo la responsabilidad civil derivada del atropello sufrido por su propio automóvil.

Los hechos ocurren en abril de 2009 cuando el afectado y su mujer se encontraban en una finca de su propiedad. En uno de los patios de esa finca había aparcados dos automóviles: uno perteneciente al marido afectado y otro a su esposa. Sobre las seis de la tarde, éste y su esposa se dieron cuenta de que al volante del vehículo del primero había un hombre, al que no conocían, que había encendido el motor. Tras subirse al otro vehículo para perseguirlo, el vehículo sustraído (propiedad del afectado) se detuvo en una intersección. El afectado salió del vehículo de su esposa para dirigirse hacia el suyo. El conductor del vehículo sustraído dio marcha atrás y chocó con el lado derecho del vehículo de la esposa y con el reclamante, tirándolo al suelo. Avanzó y volvió a retroceder rápida y repentinamente, derribándolo y pasándole por encima, con el resultado de que éste fue arrastrado por su propio vehículo. El reclamante sufrió diversas fracturas y traumatismos como consecuencia directa del relatado accidente. Recibió atención médica hasta febrero de 2011, estuvo 654 días de baja laboral y sufre numerosas secuelas.

Cuando se produjo el mencionado accidente, la responsabilidad civil por los daños causados a terceros por el vehículo del interesado estaba asegurada por una compañía de seguros de la que el reclamante era tomador y conductor habitual. El interesado ejercitó ante el Tribunal de Comarca de Santarém (Tribunal de Primera Instancia de Santarém, Portugal) una acción declarativa contra CA Seguros al objeto de que se condenase a ésta a abonarle 210 641 euros, en concepto de los daños patrimoniales y no patrimoniales sufridos, más los correspondientes intereses legales. El Tribunal Judicial da Comarca desestimó por infundada la pretensión, en particular porque, con arreglo a la legislación portuguesa, el propietario del vehículo está excluido del conjunto de posibles beneficiarios del seguro suscrito.

El Tribunal Portugués pide al Tribunal de Justicia de la Unión Europea que interprete las Directivas relativas al seguro de la responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles, dado que alberga dudas sobre la compatibilidad de la legislación portuguesa con el Derecho de la Unión

La sentencia dictada por el TJUE entra a analizar concretamente los artículos 12, apartado 3, y 13, apartado 1, de la Directiva 2009/103/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009, relativa al seguro de la responsabilidad civil que resulta de la circulación de vehículos automóviles, así como al control de la obligación de asegurar esta responsabilidad.

La citada resolución subraya que el objetivo de la legislación europea en materia de seguros es garantizar a todas las víctimas de un accidente una indemnización por los daños sufridos, en este sentido apunta que, al tener el demandante la condición de peatón en el momento del accidente, la aseguradora está obligada a cubrir los daños corporales y materiales que sufrió en el accidente. En particular, la Directiva 2005/14 extendió, mediante la inserción del artículo 1 bis en la Tercera Directiva, la cobertura del seguro recogido en el artículo 3, apartado 1, de la Primera Directiva a los daños corporales y materiales sufridos por peatones, ciclistas y otros usuarios no motorizados de las vías públicas.

En lo que respecta, más concretamente, a la condición simultánea de víctima de un accidente de circulación, de tomador del seguro y de propietario del vehículo involucrado en el accidente, el Tribunal de Justicia Europeo ya había declarado que el objetivo de protección de las víctimas que persiguen las Directivas Primera, Segunda y Tercera exige que la situación jurídica del propietario del vehículo que se encuentre en éste como ocupante en el momento del accidente sea asimilada a la de cualquier otro ocupante víctima del accidente tal y como se recoge en la sentencia de 1 de diciembre de 2011, Churchill Insurance Company Limited y Evans, C-442/10, EU:C:2011:799, apartado 30).

En resumen el TJUE determina que la ley nacional, en este caso concreto la ley portuguesa, no puede denegar o limitar de forma desproporcionada el derecho a la indemnización de un ocupante por el mero hecho de haber contribuido a la realización del daño, ni permitir que se deniegue indemnización al peatón atropellado por el mero hecho de ser el tomador del seguro o propietario del vehículo.

Una cuestión como la que nos ocupa nunca se hubiera suscitado en nuestro país ya que la legislación española,  en lo que atañe a la responsabilidad civil derivada del uso y circulación de vehículos a motor, es acorde a las Directivas Europeas y otorga al peatón atropellado la condición de “tercero víctima” con el consiguiente derecho a ser indemnizado con independencia de ser el propietario o tomador del seguro del vehículo causante del atropello.