Robo de mercancía a un transportista en recinto sin vigilancia

La empresa propietaria de una mercancía transportada presentó una demanda contra el transportista de la misma y contra su compañía aseguradora por la que solicitaba la condena solidaria al pago de la cantidad de 207.000 € por la pérdida de la mercancía a consecuencia del robo del tráiler en una zona de estacionamiento no vigilada de la Junquera.

La compañía aseguradora se opuso a la demanda alegando que el siniestro no tenía cobertura en la póliza de seguro contratada por el transportista “contra robo”.

El Juzgado de lo Mercantil y, posteriormente,  la Audiencia Provincial dieron en parte la razón a la propietaria de las mercancías, en el sentido de establecer a su favor una indemnización por la pérdida, si bien se cuantificó en 160.000 €, a cuyo abono fueron condenados el transportista y la aseguradora de forma solidaria.

La compañía aseguradora, no conforme, interpuso recurso de casación ante el Tribunal Supremo, al considerar que la cláusula que excluía de la cobertura el siniestro era delimitadora del riesgo y no limitativa de los derechos del asegurado, por lo que no eran de aplicación las cautelas contenidas en el art. 3 LCS, esto es,  “se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito”

Para entender mejor la oposición de la compañía aseguradora nos vemos obligados a transcribir la cláusula de las condiciones generales relativa a la cobertura de “robo”.

“(…) Artículo 19. Robo

 

Por esta garantía quedan cubiertas las pérdidas que el Asegurado sufra por la desaparición o deterioro de las mercancías aseguradas a consecuencia del robo o tentativa del mismo.

 

No será a cargo del Asegurador las reclamaciones de robo o tentativa del mismo, cuando el medio de transporte o contenedor y/o la carga, hayan sido dejados estacionados o depositados en calles, almacenes u otros espacios o recintos sin la debida vigilancia.

 

Por debida vigilancia se entenderá:

 

  • En paradas (que no correspondan con operaciones de carga y/o descarga) cuya duración no exceda de 3 horas, y que no se realicen entre las 22 horas y las 6 horas del día siguiente. El vehículo deberá encontrarse completamente cerrado, utilizando todos los dispositivos de cierre, alarma y bloqueo de que disponga, en lugares propios de estacionamiento de vehículos, quedando excluidas aquellas calles o zonas solitarias.

 

  • En paradas que excedan de tres horas, o que se realicen entre las 22 horas y las 6 horas del día siguiente (que no correspondan con operaciones de carga y/o descarga). Además de lo estipulado en el párrafo anterior, el vehículo deberá quedar estacionado en zonas de aparcamiento custodiado ininterrumpidamente, o en garajes con vigilancia permanente.

 

Los reconocimientos deberán practicarse antes de hacerse cargo el receptor de las mercancías:

  1. En los muelles de descarga, dentro de las cuarenta y ocho horas de verificas ésta, cuando las mercancías no estén sujetas a visitar aduanera.
  2. En la aduana, si estuvieran sujetas a vista aduanera, pero siempre necesariamente dentro del plazo de veinte días después de verificada la descarga. En este caso, deberá suministrarse al asegurador el comprobante de que los bultos habían sido ya descargados con señales de violación o rotura en sus envases.

Incumplida cualquiera de las condiciones que preceden el Asegurador quedará exento de cualquier responsabilidad. 

            Obviamente, al existir una Sentencia condenatoria inicial, el Juzgador de primera instancia consideró que la citada cláusula no definía el riesgo, sino que excluía la cobertura en supuestos imputables a la conducta del asegurado, por lo que se trataba de una cláusula limitativa de los derechos y por tanto debía cumplirse con los requisitos establecidos en el artículo 3 Ley del Contrato del Seguro, y en el supuesto en cuestión no aparecía la citada Cláusula reseñada o resaltada, ni tampoco constaba expresamente aceptada con la firma del asegurado, por lo que no surte eficacia alguna.

            La compañía aseguradora en su recurso de casación alegó la existencia de jurisprudencia contradictoria, ya que existían numerosas Sentencias de las Audiencia Provinciales que consideraban estas cláusulas como limitadoras del riesgo, y otras como limitativas de los derechos del asegurado.

            La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo dictó Sentencia el 7 de noviembre de 2017, desestimando el recurso de casación interpuesto por la compañía aseguradora, al considerar que se trataba de una cláusula limitativa del riesgo.

El Alto Tribunal distingue entre cláusulas delimitadoras y limitativas:

 “(…) son estipulaciones delimitadoras del riesgo aquellas que tienen por finalidad delimitar el objeto del contrato, de modo que concretan que riesgos constituyen dicho objeto en qué cuantía durante qué plazo y en que ámbito temporal; también debe incluirse en esta categoría la cobertura de un riesgo, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada. Se trata, pues, de individualizar el riesgo y de establecer su base objetiva, eliminar  ambigüedades y concretar la naturaleza del riesgo en coherencia con el objeto del contrato o con arreglo al uso establecido, siempre que no delimiten el riesgo en forma contradictoria con las condiciones particulares del contrato o de manera infrecuente o inusual.

Por su parte las cláusulas limitativas de derechos se dirigen a condicionar o modificar el derecho del asegurado y por tanto, la indemnización, cuando el riesgo objeto del seguro se hubiere producido, éstas deben cumplir los requisitos formales previstos en el artículo 3 LCS, de manera que deben ser destacadas de un modo especial y han de ser expresamente aceptadas por escrito, formalidades que resulten esenciales para comprobar que el asegurado tuvo un exacto conocimiento del riesgo cubierto.

En el presente caso, la cláusula del artículo 19º de las Condiciones Generales  “Robo”, incorpora una clara limitación de la cobertura del riesgo -estacionamiento en espacios o recintos sin la debida vigilancia- que se aparta del contenido natural del contrato celebrado, y “por la trascendencia que tiene para el asegurado, dicha cláusula debe quedar sujeta a las exigencias formales del artículo 3 LCS a fin de garantizar el pleno conocimiento por el asegurado de las mismas y de su respectivo alcance todo ello conforme a la reiterada aplicación del principio de transparencia del contrato de seguro”.

Esta Sentencia pone fin a la disparidad de criterios sobre la interpretación de las cláusulas sobre cobertura de robo incluidas en las pólizas de seguro de transporte terrestre de mercancías, con idéntica o análoga redacción.