Esguince cervical en colisiones a baja velocidad

La ley 35/15 de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en los accidente de circulación introdujo en la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor una nueva regulación acerca de la indemnización por traumatismos menores de columna cervical.

En dicha regulación se incluye el criterio de “intensidad“, indicando el artículo textualmente: d) De intensidad, que consiste en la adecuación entre la lesión sufrida y el mecanismo de su producción, teniendo en cuenta la intensidad del accidente y las demás variables que afectan a la probabilidad de su existencia.”

Dicha regulación viene a acoger el argumento que las compañías aseguradoras venían esgrimiendo desde hace años, de que las colisiones de baja intensidad (cuando los daños en los vehículos sean inferiores a 500-700€) no son capaces de producir lesiones cervicales, habiendo apoyado dicha afirmación en informes periciales que, normalmente, concluyen que la intensidad de la colisión no es suficiente para causar las lesiones que se reclaman. Con anterioridad a la entrada en vigor del nuevo Baremo se había intentado por las compañías aseguradoras que fuera la Jurisprudencia la que acogiera dicha argumentación, si bien con escaso éxito dado que  dicha Jurisprudencia se decantaba por apuntar que la existencia de lesiones en este tipo de siniestros depende de numerosos factores, como puede ser la posición del lesionado en el vehículo, el estado previo de salud del accidentado, la colocación del reposacabezas, etc, existiendo diversos estudios que indican que incluso un frenazo puede causar este tipo de lesiones.

Lo cierto es que a pesar de la nueva regulación la compañía de seguros tendrá que acreditar igualmente la falta de relación de causalidad de las lesiones con el impacto en los siniestros de baja intensidad, para lo cual es imprescindible la elaboración de un informe biomecánico fiable que descarte dicha relación de causalidad, y lo cierto es que los informes que se han venido aportando hasta el momento se elaboran en base a suposiciones, no habiendo comprobado los peritos personalmente los daños en los vehículos, ni la existencia de deformaciones o daños internos, razón por la cual es fundamental contar con asesoramiento legal con el fin de poder rebatir dichos informes y reclamar la indemnización que en Derecho corresponde, incluso en accidentes de baja intensidad.