Dos segundos de distracción

Si bien las distracciones al volante siguen siendo uno de los principales factores de riesgo a la hora de sufrir un accidente, no todas las distracciones son igual de peligrosas, según un estudio realizado por investigadores del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia publicado en la revista PNAS.

“El error humano, la incapacidad y la distracción contribuyen enormemente a aumentar el riesgo de accidente. De hecho, al menos uno de esos factores están presentes en el 90% de los accidentes registrados en el estudio”, explica Tom Dingus, director del Instituto de Transportes del Virginia Tech y director del estudio.

Según sus resultados, no todas las distracciones afectan igual: utilizar el móvil, leer o escribir algo o manejar la pantalla táctil con la que muchos coches ya están equipados y sirve para manejar diversos controles son actividades que aumentan significativamente el riesgo.

Es importante de cara a las nuevas generaciones de conductores, que están aprendiendo a conducir en coches que llevan integradas muchas de esas distracciones. “Si no damos pasos en un futuro cercano para limitar el número de actividades que nos despistan al volante, las próximas generaciones se encontrarán con cada vez más riesgo de sufrir un accidente”, añade Dingus.

Los investigadores trazan la línea en aquellas actividades que mantienen nuestros ojos apartados de la carretera menos de dos segundos, frente a las que nos distraen más de dos segundos. “Si los conductores desarrollan alarmas en su mente que les hagan mirar a la carretera en menos de dos segundos, no importa qué estén haciendo: el riesgo de accidente se reduce a la mitad en comparación con aquellos que apartan la mirada durante más de dos segundos”, asegura Buchanan-King.

Los científicos también advierten de que quitar la vista de la carretera varias veces por una actividad ajena a la conducción aumenta el riesgo, mayor cuantas más veces desviamos la mirada y con ello la atención. “El trabajo que hemos realizado demuestra continuamente que los conductores que dejan de mirar hacia la carretera, incluso aunque sea en varios vistazos, un total de seis segundos, comienzan a aumentar significativamente el riesgo de accidente”, añade Buchanan-King.

En cambio, otros comportamientos que se consideran habitualmente peligrosos si los realizamos mientras conducimos tienen un impacto menor de lo que creemos, según los investigadores. Mencionan, por ejemplo, la interacción con niños que viajan en el asiento de atrás como algo que no solo no aumenta el riesgo de accidente, sino que incluso lo reduce. “Vimos un cierto efecto protector”, explica Dingus, que atribuye a que los padres, de forma generalizada, conducen de forma más segura cuando llevan niños a bordo.

Eliminar este factor de alto riesgo de accidente depende al cien por cien de los conductores, hagamos lo posible para ello.